Gabo, vestido verde y descalza

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

La relación que tenía con Gabriel García Márquez no era -y continuará sin ser- mucho más especial que la de cualquier lector con un escritor, un vínculo sostenido únicamente mediante la literatura.

Cuando estudiaba Filología Hispánica a diario recorría páginas maestras y páginas brillantes, sin embargo, las suyas no eran ni lo uno ni lo otro, con ellas sentía que quien me estaba contando cosas era un padre, un hermano o un amigo.

Cuando estudiaba el Doctorado en Literatura pretendía realizar mi Tesis Doctoral sobre lo íntimo en su literatura, pero el cine llegó y me secuestró, tuve que aparcar esa idea.

Intenté asistir al curso de guión cinematográfico que impartía en la EICTV de Cuba, quería escucharlo y darle la mano… el cupo estaba lleno. Durante otro curso que hice en Cuba quise matricularme a un año vista para su próximo seminario, pero en esa ocasión Gabo sólo quería rodearse de alumnas -me pareció una buena razón, creció mi estima hacia él, yo hubiera hecho lo mismo-.

Recuerdo un rodaje en primavera de 2006, una práctica de ESCAC, donde mi rol era el de script. Rodábamos en un piso de Gran de Gracia. Hubo una pausa larga, se había estropeado una cámara, prácticamente todo el equipo salió a la calle y el lugar se quedó en silencio. Yo me acerqué a una estantería con libros y cogí “Historia de mis putas tristes”. Me fui a un salón a la sombra y con dos sofás, abarrotado de plantas, de calor y de una pizca de brisa. Frente a mí, una actriz preciosa, morena y descalza, con un vestido verde de verano, dormía y quizá soñaba con cualquier cosa buena. Leí esa historia de Gabo de principio a fin. Fue la mejor tarde que he pasado hasta ahora en Barcelona.

Y no quiero ídolos, pero algunos insistieron en colarse en mi corazón. Ahora sólo tengo uno vivo, con Gabriel … se fueron los otros dos.

Estoy sorprendido de lo triste y tocado que me ha dejado esta noticia, le tenía ese extraño cariño que se le tiene a un desconocido y que surge de la nada. Quizá su arte sea la nada, pero cuando la nada es “eso”.

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